LA “VOLUNTAD AUTÉNTICA” VIENE CON EL DESEO CONSCIENTE .
(G.I. Gurdjieff).

El hombre ordinario no tiene voluntad, no hace nada por sí mismo. Lo que es considerado como voluntad, es meramente un deseo fuerte. Un hombre fuerte tiene deseos fuertes, un hombre débil, deseos débiles. Un hombre es llevado en una dirección u otra por lo que desea, por lo que quiere.
Este hombre tal cual ha sido formado, tal cual es, no tiene un auténtico deseo sino muchos deseos… Un hombre puede tener muchos deseos pero puede ser que uno predomine y él dedica su vida al logro de este deseo, incluso sacrificándolo todo; y la gente dice que tiene una “voluntad fuerte”.
Sólo un hombre que tiene un “Yo”, puede tener voluntad. Cuando un hombre tiene un “Yo” puede ser amo de sí mismo, entonces tiene una voluntad que es libre, no un capricho o deseo, sujeto a todo a su alrededor, que puede cambiar con la comida, la gente, el clima y el sexo. La “voluntad auténtica” viene con el deseo consciente, al hacer cosas voluntariamente. Pero tiene que trabajar durante años… durante siglos
quizás.
Tenemos un Amo dentro de nosotros, pero este Amo está dormido. Tiene que despertarse y controlar todos estos “pequeños amos” en nosotros.
Muchas veces lo que se llama voluntad es una relación entre estar dispuesto y no estar dispuesto. Por ejemplo, la mente quiere algo, los sentimientos no lo quieren. Si la mente en este caso es más fuerte que los sentimientos, el hombre obedece a su mente. Si los dos están más o menos igualados, el resultado es conflicto, duda y vacilación. Esto es lo que se llama el “libre albedrío” en el hombre ordinario. Unas veces está dominado por la mente, otras veces por los sentimientos, otras por el cuerpo y más a menudo por el centro sexual...

En el hombre, como en el universo, todo esta en movimiento. Nada está quieto o permanece lo mismo. Nada dura por siempre o acaba completamente. Todo lo que vive, evoluciona o declina en un incesante movimiento de energia. Las leyes subyacentes de este proceso universal eran conocidas por las ciencias de la antiguedad, las cuales asignaban al hombre su lugar apropiado en el orden cósmico. De acuerdo a Gurdjieff, las Danzas Sagradas, transmitidas durante siglos, incorporaban los principios de este conocimiento, al cual se podía acceder de un modo directo y dinámico.

Todas las manifestaciones de la vida del hombre son expresadas en formas de movimientos y actitudes, o sea posturas. Desde la más ordinaria hasta las de un nivel superior, cada posible manifestación tiene su propio movimiento y su propia actitud. Un pensamiento tiene un movimiento y una forma que es propia de él. Un sentimiento tiene un movimiento y una forma que es propia de él. Para una acción sucede lo mismo. Nuestra educación entera consiste precisamente en aprender un completo repertorio de actitudes de pensamiento y sentimiento, y actitudes de movimiento. Este repertorio constituye nuestro automatismo. Pero no lo sabemos. Y aquí hay un lenguaje que no entendemos.

Nosotros creemos que somos conscientes y que nuestros movimientos son libres. No vemos que cada movimiento es una respuesta, una respuesta a un choque de una impresión.

Los movimientos de Gurdjieff tienen una doble meta. Requieren una cualidad de atención diferente, mantenida en varias partes al mismo tiempo, ellas nos ayudan a salir de nuestro estrecho círculo de nuestro automatismo. Y a través de una estricta sucesión de nuevas actitudes, nos conduciran a una nueva posibilidad de pensamiento, sentimiento y acción. Si pudieramos percibir su significado y hablar su lenguaje, los Movimientos nos revelarian otro nivel de entendimiento.

En esta disciplina, la consciencia del movimiento requiere total atención. La cualidad de esta atención nos llama a experimentar el estado de Presencia. A través de los Movimientos, cuando todas las energías en nuestro interior están relacionadas, se produce una nueva energía. Podemos sentirla. Tiene otra cualidad, otra fuerza, y consciencia que ordinariamente no tenemos, se trata de un nivel más elevado, la consciencia del verdadero Yo soy.

“En los movimientos, lo más importante no son las posiciones sino el impulso,la energía que fluye de una posición a otra.
Y nadie puede enseñar eso. Ustedes tienen que descubrirlo dentro de ustedes mismos.”

“La verdad de lo que soy puede estar percibiendo solo desde una energía más fina, una inteligencia en el yo mismo que puede ver. Eso exije una relación precisa entre mi manera habitual de pensar y eso que estoy viendo.
Uno no debe obedecer al otro sino, voy a perderme en la substancia del pensamiento.No se puede estar una contradicción con yo mismo, no importa cuan pequeña sea.Si no, yo no puedo ver.
Una contradicción significa de un lado, una necesitad de saber quién soy yo y del otro, una cabeza que funciona sola, por sí mismo; una emoción que funciona sola, por sí mismo; y tensiones que me separan de mis sensaciones.
Cuando me veo perdido en la oscuridad siento que necesito claridad, necesito una visión. Percibo la necesidad de ver, cual es el sentido totalmente diferente que el deseo de cambiar porque ayer me sentí en un estado más cómodo.
Entonces, poco a poco, las tensiones del cuerpo empiezan a soltarse de mi mismo. La mente puede ver sin buscar un resultado y el cuerpo se abre a una calidad diferente.
La energía se libera y una realidad interior aparece. No hay más contradicción. Veo, solo eso…solo estoy viendo.

Observar sin contradicción es como seguir una corriente de agua rápida, un torrente ardiente, con anticipación por cada movimiento del agua que está en movimiento con un ojo, y mirando cada pequeña ola con el otro. No hay tiempo para pensar, para comentar o juzgar. No hay más pensamiento. La mente empieza a estar tranquila y sensible – muy activa pero tranquila. Veo sin distorsión.
Una observación silenciosa da luz a la comprensión pero esta verdad debe ser vista – percibida.El orden nace del desorden.
Estar en desorden y, al mismo tiempo, presente al desorden ,esto da el conocimiento de una otra posibilidad, otro orden de la cosas; entonces, hay una posibilidad diferente.”

Este método es perfecto para aquellos que lo desean, para los que tienen determinación. La dificultad no es tanto en un nivel físico, porque los movimientos son relativamente sencillos y los aprendemos desde el principio, progresando conforme sucede la integración. Desarrollamos nuestras capacidades cerebrales practicando la atención dividida, un camino para dominar la mente más que ser dominado por ella y dándole una expansión creativa.
En muchas ocasiones utilizamos esta ‘atención dividida’ en nuestras vidas, generalmente inconscientemente, como cuando manejamos un auto, por ejemplo. Mientras este tipo de función se mantenga mecánica, nos ubica fuera de nosotros mismos y nos deja fragmentados. Esto es lo que crea el estrés, dispersión, falta de concentración e inquietud en general: un bajo nivel de vitalidad.

Debido a su geometría precisa y ritmo poco común, los Movimientos nos regresan constantemente al aquí y el ahora. Rompemos el patrón mecánico de lenguaje corporal, personal y limitado, al volvernos disponibles a un nuevo vocabulario, físico y energético.
Cuando buscamos un estado de atención sin tensión, una colaboración cercana es necesaria entre nuestros centros físico, emocional e intelectual.
Algunas veces, después de un intenso esfuerzo, surge un momento de presencia que nos conecta a lo que es esencial. Momento de iniciación, momento de gracia que nos afecta para siempre. En cada movimiento, en cada medida, este es el momento que esperamos, para entrar en contacto con lo que todos buscamos con mayor ó menor conciencia, la dimensión de lo Sagrado; para que esta dimensión se vuelva presente como una cualidad básica en cada día de nuestras vidas.

“Hay tres fuerzas: la del cuerpo, la de la mente y la del sentimiento. A menos que estén juntas, desarrolladas equitativamente y en armonía, no se puede efectuar una conexión estable con una fuerza superior. Todo en el Trabajo es una preparación para esa conexión. Este es el propósito del Trabajo. La energía superior lo quiere, pero no puede descender al nivel del cuerpo a menos que uno trabaje. Sólo trabajando puede uno cumplir su propósito y participar en la vida del cosmos. Esto es lo que puede dar significado y sentido a su vida.
De otro modo, usted existe sólo para sí mismo, egoístamente y su vida no tiene sentido.”

 

 

"Ustedes preguntan sobre la meta de los movimientos. A cada posición del cuerpo corresponde un estado interior definido, y por otra parte, a cada estado interior corresponde una postura definida. Un hombre en su vida tiene cierto numero de posturas habituales y pasa de una a otra sin detenerse en las posturas intermedias. El tomar nuevas posturas desacostumbradas les permite a ustedes observarse interiormente en forma distinta a la en que usualmente lo hacen en las condiciones ordinarias. [...] Es necesario observarse en forma diferente a como lo hacen en la vida ordinaria. Es necesario tener una actitud diferente, no la que han tenido hasta ahora. Ustedes saben a dónde los han llevado hasta ahora sus actitudes habituales. No tiene sentido seguir como antes, ni para ustedes ni para mí, porque no tengo el deseo de trabajar con ustedes si permanecen como están. Quieren conocimiento, pero lo que han tenido hasta ahora no ha sido conocimiento. Ha sido sólo una recolección mecánica de información. Es conocimiento no adentro, sino afuera de ustedes. No tiene valor. ¿Qué les importa a ustedes si lo que saben haya sido creado alguna vez por otra persona? Ustedes no lo han creado; por lo tanto, es de poco valor. Ustedes dicen, por ejemplo, que saben cómo armar los tipos de imprenta para un periódico y valoran esto mucho en sí mismos. Pero ahora una máquina puede hacerlo. Combinar no es crear. Todo el mundo tiene un repertorio limitado de posturas habituales y de estados interiores. [...] Uno debe aprender a tener nuevas actitudes hacia cosas nuevas. Ustedes ven, ahora cada uno está escuchando a su manera, pero de manera correspondiente a su postura interior. [...] Y todo esto ocurre porque sólo un centro está trabajando; por ejemplo: o la mente o la emoción. Sin embargo, deben aprender a escuchar de una manera nueva. El conocimiento que han tenido hasta ahora es el conocimiento de un solo centro: conocimiento sin comprensión" G.I. Gurdjieff, Perspectivas desde el mundo real.