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¿Quien es Gurdjieff?
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Obras de Gurdjieff
Obras escritas sobre Gurdjieff
 
 
 
 
 
LOS FILÓSOFOS DEL BOSQUE

Al comienzo, Gurdjieff arrendó una casa que compartía con sus alumnos en el distrito de Auteuil, en la cual los días transcurrían entre diálogos acerca del trabajo y la practica de las danzas. En octubre de 1922, el grupo se cambio a Fontainebleau, al sur de Paris, a una hermosa mansión de la aristocracia francesa.
Como siempre, Gurdjieff apelo a todos sus recursos para financiar el subido alquiler, alimentar a todos y enfrentar la titánica misión de levantar una nueva sede. Rodeado de bosques y magnificos jardines, este era el lugar ideal para el Trabajo. Inmediatamente, comienzan las tareas para adaptar la casa. Desde el amanecer hasta la noche, los seguidores preparan las salas para los ejercicios físicos y las danzas sagradas, construyen el teatro, los establos y la casa de estudios.
Los “filósofos del bosque”, como se les denominaba en la época, suscitaban no pocos comentarios. Especialmente conflictiva fue la muerte, por tuberculosis, de la escritora Catherine Mansfield, ocurrida en Fontainbleau en 1923. Los periodistas condenan el Instituto haciéndose eco de la opinión de muchos detractores. A pesar de esto, es visitado por lo más representativo de la “inteligencia” europea.
De nuevo Gurdjieff emplea la técnica del sobreesfuerzo para “despertar” la conciencia dormida y mecánica de sus discípulos. Las jornadas son agotadoras: danzas, ejercicios gimnásticos, difíciles prácticas de concentración, meditaciones .... El 13 de diciembre de 1923 se realiza la primera representación pública de las danzas sagradas, en el Teatro de los Campos Eliseos, impresionando al sofisticado público parisino.
Aquí, una etapa de agitadas y sucesivas giras se inicia con representaciones de las danzas en Nueva York y Chicago. El éxito es estruendoso y se empieza a hablar de Gurdjieff en los periódicos de todo el mundo.

LLEGA BELCEBÚ

En el verano de 1924 Gurdjieff sufre, camino a Paris, un accidente de automóvil casi fatal. Los médicos no dan esperanza de vida, pero el agonizante se recupera milagrosamente, creando a su alrededor una atmósfera todavía mas mítica. El accidente sume a Gurdjieff en una crisis y resuelve dar un rumbo distinto a su labor. Aleja a los “parásitos” con el pretexto de que se cerraría el Instituto y empieza a escribir, con la ayuda de Olga de Hartmann, su obra Relatos de Belcebú a su nieto. Desde luego, no uso el lenguaje establecido. Muy por el contrario. Su atrevida sintaxis, disgregaciones, dislocaciones secuénciales y complicado estilo, la hacen una obra espiritual complicada y polémica. Quizás porque como todo lo gurdjieffano, la verdad solo puede alcanzarse experimentando por si mismo.
Los siguientes años no son fáciles. En 1926, muere su mujer, Julia Ostrowska, de un cáncer prolongado. Las deudas de Fontainebleau son cuantiosas y la salud del maestro esta muy debilitada. Se suma su desesperación por el poco nivel de desarrollo de sus discípulos.
Inicia la producción de su libro, que más tarde se llevaría al cine, Encuentros con Hombres Notables, al mismo tiempo que facilita el alejamiento de los De Hartmann y otros seguidores, y continúa con sus viajes a Norteamérica. Finalmente, en 1933, pierde en definitiva la mansión que lo albergo durante mas de una década.

EL OCASO

De regreso en Paris, Gurdjieff se aboca a continuar su obra literaria y a emprender varios viajes, muchas veces conflictivos. Nuevos y antiguos seguidores, se agrupan en torno de él en su departamento. Gurdjieff comienza a cosechar en terreno complicado, ya que debe conjugar, pensando en el futuro, la interacción de discípulos de origen, nacionalidad y desarrollo muy disímiles.
Sus habilidades comerciales le permiten sobrellevar la segunda guerra mundial sin mayores sobresaltos. Los pupilos se agrupan para compartir y aprender en un departamento atestado de gente, en el que la actividad comenzaba al mediodía con la lectura de los escritos aun inéditos del maestro. Le seguía una comida ceremonial de media tarde. Entonces, los invitados se retiraban para regresar en la noche, continuando los diálogos y lecturas. Después de una cena tardía, se iban a las dos y media de la mañana.
En 1949, realiza su última visita a Estados Unidos para supervisar la edición de sus libros. Ese mismo año, su salud empeora y , tras realizar la coreografía de su último “movimiento”, se desploma y es conducido al Hospital Americano de Neuilly.
Rodeado de discípulos, antes de caer en la inconciencia, les lega su ultima ironía: “os dejo metidos en un lio ...”
Falleció en la mañana del 29 de octubre y fue sepultado en Fontainebleau, Avon, junto a su madre y esposa. Después del solemne entierro, Jeanne de Salzmann dijo a sus discípulos: ... cuando un maestro como el señor Gurdjieff se va, no puede ser reemplazado...”

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