LA IDEA DE EVOLUCIÓN-Michel Conge

No voy a intentar reunir todo el material que hemos
recibido, sino solamente de despejar algunos puntos
esenciales, siendo mi intención haceros compartir mi
profundo interés por este problema. Y por eso, quisiera que
hiciéramos el esfuerzo de abordar juntos esta idea como
desde dentro de nosotros mismos.
Estoy convencido de que en un momento dado se le hace
imposible a todo hombre sobrepasar ciertos niveles en su
tentativa interior si no deja penetrar en su ser un saber tan
psicológico como cósmico.
Pero este saber no nos ha sido transmitido como un todo
organizado, sino de una manera fragmentada, y una de las
grandes labores que nos puede incumbir sería la
reconstrucción del corpus de ideas sobre el cual está
fundamentada esta enseñanza.
He entresacado dos frases de M. Gurdjieff dichas por
Ouspensky:
“Para una comprensión exacta, es necesario un lenguaje
exacto”.
“La propiedad fundamental de este nuevo lenguaje es que
todas las ideas se concentran alrededor de una sola idea;
en otros términos, todas se contemplan en su relación
mutua, desde el punto de vista de una idea única. Esta es la
idea de la Evolución”.

Esta conclusión subraya con fuerza el lugar esencial de la
idea de la evolución. Y si nos quedaba una duda, la
siguiente definición extraída igualmente de “Fragmentos”,
terminaría de convencernos: “La evolución del hombre, es
la evolución de su conciencia (...), la evolución de su
voluntad (...), la evolución de su poder de “hacer”.
Pero cuidémonos, en este punto, de no dejar que nuestro
esfuerzo de comprensión se deslice hacia una forma
limitativa. No llevemos la idea de la evolución a la noción
mucho más estrecha de la evolución del hombre, -incluso
dando a la palabra “hombre”, el sentido más amplio posible -,
porque la evolución del hombre no es sino un aspecto del
problema. Esta limitación nos impediría toda comprensión.
Si bien nuestra propia evolución puede devenir un
problema lacerante para nosotros, lo tenemos que situar,
integrarlo sin cesar en su verdadero marco.
La evolución es ante todo un problema universal. Sin este
carácter universal, nuestra propia pregunta pierde todo
significado y ninguna esperanza podrá aparecer.
Para permitirnos pensar de forma más audaz, he situado
ante nosotros los diagramas paralelos de la gran octava
cósmica, de la octava lateral y de los cuatro cuerpos del
hombre.
El problema de la evolución me aparece indisociable del
problema de la Vida, de la Creación y del Ser – debo
abrirme más profundamente a esta idea del Ser y a pesar
de que sea incapaz de vivirla, me debo preparar, aunque
hoy solo sea de forma teórica. No hay sino un Ser. Él es lo
impensable y lo incognoscible. Sin embargo, es de Él que yo
debo partir y a Él que yo debo volver.